Proyecto Chronos

El derecho a morir con dignidad

¿Distanasia, Ortotanasia o Eutanasia?

"Mucho se ha discutido acerca de la eutanasia. Los últimos diez años en la región de América Latina y Caribe, con la introducción de más tecnología en los cuidados de salud, principalmente en emergencias y unidades de terapia intensiva, han visto el surgimiento de algunas reflexiones éticas acerca del problema no de la abreviación sino de la "distanasia" (antónimo Eutanasia) o prolongamiento inútil de la vida humana.

Es importante, entonces, distinguir éticamente los valores y problemas presentes en los debates en torno a la eutanasia y la distanasia. Se habla y mucho se escribe acerca de la eutanasia. ¿Pero qué decir de la distanasia? Hay aún un silencio cómplice y una carencia de nociones éticas, porque produce incomodidad llevar esta discusión con transparencia y honestidad. En nuestras Unidades de Cuidados Intensivos y hospitales universitarios el problema gira en torno al tratamiento terapéutico exagerado que no deja a la persona morir con dignidad, porque hay que intentar todo aunque no exista cura, aceptando sin crítica alguna el dogma: "mientras hay vida, hay esperanza".

La distinción y la precisión conceptual nos ayudarán a deshacer malentendidos y a prevenir la incomodidad que sienten muchos profesionales de la salud, en particular los médicos, cuando no se aplica, o se interrumpe, un determinado procedimiento terapéutico frente a la muerte inminente e inevitable.

¿Que debemos entender por Distanasia?

Si la expresión no es popular en Latinoamérica, con la excepción de Brasil, es interesante constatar que el diccionario Aurelio de la lengua portuguesa, define "distanasia" como "muerte lenta, ansiosa y con mucho sufrimiento". Se trata de un neologismo de origen griego, en el cual el prefijo griego dys tiene el significado de "acto defectuoso". Por tanto, etimológicamente, distanasia significa prolongamiento exagerado de la agonía, sufrimiento y muerte de un paciente. El término también puede ser utilizado como sinónimo de tratamiento inútil, cuya consecuencia es una muerte médicamente lenta y prolongada, con mucha frecuencia acompañada de sufrimiento.

En esta conducta no se prolonga propiamente la vida, pero sí el proceso de morir. En el mundo europeo se habla de obstinación terapéutica (L'acharnement thérapeutique), en los Estados Unidos de futilidad médica (medical futility), tratamiento fútil (futile treatment) o, simplemente, futilidad (Larousse:"de poca importancia, trivial").

En términos más populares se plantea el tema de la siguiente manera: ¿Hasta cuándo se debe prolongar el proceso del morir cuando no hay más esperanza de vida ni de que la persona vuelva a gozar de salud, y todo esfuerzo terapéutico en verdad solo retarda lo inevitable, y prolonga la agonía y el sufrimiento humano? ¿A quiénes les interesa mantener a la persona "muerta en vida"?

La opinión pública mundial ha discutido en muchas ocasiones los casos de pacientes famosos que fueron conservados "vivos" más allá de los límites naturales, tales como Truman, Franco, Tito, Hirohito y -en Brasil- Tancredo Neves, clasificando estas situaciones como distanásicas.

Es imprescindible tener claridad conceptual en este campo polémico de expresiones de sentidos múltiples. Hay dos extremos y entre estos, se encuentra la ortotanasia:

  • La eutanasia (abreviación de la vida)
  • La distanasia (prolongamiento de la agonía y del sufrimiento de la muerte y postergación de su llegada)

Entre los dos extremos se encuentra la actitud que honra la dignidad humana y preserva la vida, y es la que muchos bioeticistas, llaman "ortotanasia", para hablar de la muerte digna, sin abreviaciones innecesarias y sin sufrimientos adicionales, esto es, "muerte en su tiempo cierto". La ortotanasia, a diferencia de la eutanasia, es sensible al proceso de humanización de la muerte, al alivio de los dolores y no incurre en alargamientos abusivos con la aplicación de medios desproporcionados que solamente producen sufrimientos adicionales.

La expresión "obstinación terapéutica" (L'acharnement thérapeutique) ha sido introducida en el lenguaje médico francés por Jean-Robert Debray, al comienzo de los 50, y es definida, según Pohier, como: "...el comportamiento médico que consiste en utilizar procesos terapéuticos cuyo efecto es más nocivo que los efectos del mal que se debe curar, o inútil, porque la cura es imposible y el beneficio esperado es menor que los inconvenientes previsibles".

Es importante indicar que en los hospitales de los países más desarrollados hay una conciencia mucho más lúcida de los límites con referencia a la atención médica de alta tecnología en la fase final de la vida. En la cabecera de los enfermos terminales hay indicaciones como "No resucitar", "No debe ser resucitado", "Código 4", y otras indicaciones de límites de atención terapéutica.

Se puede percibir que la distanasia se ha convertido en un problema ético de primera magnitud, pues el progreso técnico científico comienza a interferir de forma decisiva en la fase final de la vida humana. Hoy el ser humano desea asumir el control de todas las cosas -de la vida y de la muerte. La responsabilidad, que ayer atribuía al azar, a los procesos aleatorios de la naturaleza o a "Dios" (si se trataba de un creyente), hoy la reivindica para sí. La creciente presencia de la ciencia y la tecnología en el área de la salud y, especialmente, en el ámbito de la medicina, es expresión concreta del deseo humano de cambiarlo todo y, actualmente, se interviene decisivamente en la vida produciendo profundas transformaciones que obligan a una reflexión ética.

Una situación específica que ilustra este drama es el dilema de la distanasia, en el que está en juego la dignidad humana. Los países más avanzados tecnológicamente reflexionan hoy acerca de los límites éticos de las intervenciones en salud en la fase final de la vida, una realidad siempre más crítica con referencia a escasez de recursos y atenciones en salud. Muchos son los gastos en situaciones consideradas "sin solución", mientras escasea la inversión en programas y situaciones para quienes "hay solución", esto es, situaciones en que la salud es posible a un costo mucho más bajo y que podrían beneficiar a mucha más gente.

En la lucha por la vida, en circunstancias de muerte inminente e inevitable, la utilización de todo el arsenal tecnológico disponible se traduce en obstinación terapéutica que, recusando la dimensión de la mortalidad humana, obliga a quienes se encuentran en la fase final de la vida a una muerte dolorosa. Esta realidad suscita complejos interrogantes éticos, tales como:

  • ¿Estamos ampliando la vida o simplemente evitando la muerte?
  • La vida humana, independientemente de su cualidad, ¿debe ser siempre preservada?
  • ¿Es deber del médico mantener indefinidamente la vida de una persona cuyo encéfalo ha sido irreversiblemente lesionado?
  • ¿Hasta qué punto es lícito sedar a la persona utilizando medicación que alivia el dolor e, indirectamente, abrevia la vida de la persona?
  • ¿Se debe utilizar todo el arsenal terapéutico disponible para prolongar la vida del enfermo terminal o se podría interrumpir el tratamiento?
  • ¿Hay que mantener a los pacientes en estado vegetativo persistente?
  • ¿Se debe utilizar un tratamiento activo en neonatos con "serias deficiencias congénitas incompatibles con la vida"?
  • ¿Es posible mantener la vida en estas circunstancias?
  • ¿Deben ser mantenidas esas vidas? Y si no, ¿por qué?

Estos son algunos de los dilemas que es necesario enfrentar y que han llamado la atención no sólo de los que actúan en el área de la salud como profesionales expertos, sino del público en general.

Este problema gana más espacio en la agenda de los medios de todo el mundo y de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ésta publica todos los años un resumen acerca de la salud en el mundo; el del año 1997, titulado "Vencer el sufrimiento enriqueciendo la humanidad", indica algunas prioridades de acción para mejorar la habilidad humana de prevenir, tratar, rehabilitar y, en lo posible, curar las molestias, reduciendo así el enorme sufrimiento y las deficiencias que producen.

Entre las prioridades citadas se destacan:

  • "El alivio del dolor, la reducción del sufrimiento y los cuidados paliativos para quienes no tienen perspectiva de cura".

En su conclusión el resumen señala que, inevitablemente, cada vida humana llega a su final. Es necesario garantizar que transcurra de una forma digna y lo menos dolorosa posible, porque su cuidado merece tanta prioridad como todas las otras etapas, no solamente por parte de los profesionales médicos o de los servicios sociales, sino de toda la sociedad.

La reflexión bioética y, especialmente, la discusión ética referente a la distanasia no pueden olvidar el contexto más amplio (macrosocial) de América Latina, región marcada por la exclusión y la desigualdad, en la que se reducen las oportunidades de vivir con dignidad y en la que el proceso de morir se configura en abreviación colectiva de la vida ("mistanasia").

Evidentemente, el clamor que viene de esa realidad, antes de ser a favor de una "muerte digna", es de "vivir con dignidad". El desafío consiste en elaborar una mística libertaria para una bioética que fortalezca nuestro compromiso con la promoción de la salud y la vida digna, principalmente para los sectores más vulnerables de la población.

La reflexión ética sobre la distanasia es relevante para la realidad latinoamericana, en la que los hospitales- escuelas forman a los futuros profesionales de salud para las instituciones dotadas de tecnología de punta, por ejemplo, las Unidades de Cuidados Intensivos y centros de diagnóstico de última generación (resonancia magnética, acelerador lineal, entre otros). Súmase a eso el despertar de la conciencia de ciudadanía (derecho a la salud y estatuto de derechos de los pacientes, por ejemplo), aunque incipiente en nuestra realidad de exclusión y de dependencia, en la que las personas comienzan a conocer más y a exigir que sus derechos relacionados con la vida y la salud sean respetados, cuestionando procedimientos y atenciones terapéuticas, en situaciones de final de la vida y frente a la escasez de recursos. En conclusión, el tema es actual, emergente e imperioso."

Fuente:
Pessini, Leocir. "Bioética y Cuestiones Éticas Esenciales en el Final de la Vida", Serie Publicaciones - 2004, N° de Inscripción 141.510, ISBN 956-7938-05-9, Unidad de Bioética - IKM OPS/OMS.