Proyecto Chronos

El derecho a morir con dignidad

¿Qué es la Bioética?

"La Bioética consiste en el estudio sistemático de la conducta moral en las ciencias de la vida. Se puede afirmar que la Bioética es una disciplina nueva y verdaderamente emblemática de nuestra era. Ninguna otra disciplina o campo de estudio refleja con mayor fidelidad nuestra contemporaneidad.

La medicina y las ciencias de la vida son en nuestra era lo que la religión con sus promesas de salvación fue en la Edad Media.

El campo de la Bioética abarca los numerosos dilemas éticos generados por la investigación biocientífica y sus aplicaciones médicas. Es una disciplina paradigmática porque tales dilemas nos obligan a todos a enfrentarnos con los problemas esenciales de la vida y la muerte:

  • ¿quiénes somos?
  • ¿por qué estamos aquí?
  • ¿qué son la familia, la integridad, la identidad, el parentesco, la libertad, el amor o la comunidad?

La gente quiere entender qué es correcto hacer ante un recién nacido con graves malformaciones o un pariente anciano agonizante, ya que todo el mundo nace y muere, y casi todas la familias tienen algún problema relacionado con uno u otro extremo de la vida. La Bioética, es un campo de estudio e investigación que se expande en el mundo y que empezó a cultivarse en los países desarrollados hace relativamente poco tiempo, cuando los crecientes avances de las biociencias empezaron a plantear un gran número de nuevos problemas éticos. Pero esos mismos problemas existen ahora en todas partes.

En cualquiera de las principales ciudades del mundo pueden encontrarse centro médicos equipados con las más modernas y sofisticadas tecnologías. La personas se enfrentan en todas partes con los mismos problemas éticos relacionados con la experimentación en sujetos humanos.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la medicina alemana proporcionó el modelo para la medicina moderna. La medicina alemana estaba estrechamente relacionada con la ciencia de laboratorio, de manera que la medicina clínica tenía que probar la efectividad de sus intervenciones mediante rigurosos experimentos que implicaban necesariamente la utilización de sujetos humanos. Los abusos cometidos por los nazis en seres humanos en la investigación médica, provocaron la primera crisis ética moderna y los primeros llamamientos en favor de una nueva ética médica. El Código de Nüremberg respondió con lo que llegaría a convertirse en uno de los fundamentos de esta nueva ética: la exigencia de obtener el consentimiento informado de los participantes.

El consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial. Esto significa que la persona de que se trate debe tener capacidad legal para prestar su consentimiento; debe estar en condiciones de escoger libremente, sin la intervención de ningún elemento de fuerza, fraude, engaño, coacción, abuso de poder o cualquier otra forma de obligación o coerción; y debe tener suficiente conocimiento y comprensión de los elementos del problema en cuestión como para poder tomar una decisión informada e inteligente. Este último elemento exige que antes de aceptar una decisión afirmativa del sujeto de experimentación, éste sea informado de la naturaleza, duración y propósito del experimento; el método y los medios que van a utilizarse para su realización; todos los inconvenientes y riesgos razonablemente previsibles; y los efectos sobre su salud o integridad que pueden resultar de su participación en el experimento.

El imperativo del progreso científico está presente en todos los lugares donde se practica la medicina contemporánea. Ninguna sociedad puede permitirse el lujo de dejar en manos de los científicos médicos la tarea de equilibrar los derechos de los pacientes con la necesidad de progresar científicamente. Hay que desarrollar criterios para regular la investigación en sujetos humanos en todos los lugares donde se practica la medicina moderna, tanto en los grandes centros médicos del mundo desarrollado como en los pequeños hospitales comunitarios de los países en vías de desarrollo, donde también se prueban fármacos y se hacen otros tipos de experimentos. La investigación hizo que se produjeran cambios en la ética médica y que organizaciones de la salud nacionales e internacionales pusieran interés por la educación y posteriormente por la supervisión de los profesionales médicos.

La relación entre ciencia y medicina que había empezado a finales del siglo XIX empezó a dar sus frutos en la segunda mitad del siglo XX en forma de nuevos medicamentos, máquinas de hemodiálisis, técnicas de trasplante de órganos, sistemas de soporte vital, técnicas de alimentación artificial, unidades de cuidados intensivos, intervenciones quirúrgicas salvadoras, etc. Sin embargo, con cada nuevo avance aparecieron nuevos problema éticos.

Todo ejercicio profesional autorizado socialmente, y especialmente el ejercicio de la medicina, lleva aparejada una responsabilidad pública. El derecho a practicar la medicina implica restricciones morales tanto internas como externas. A medida que las intervenciones médicas fueron siendo más poderosas, los problemas éticos relacionados con la práctica médica proliferaron. La lista de las cosas que los médicos podían hacer por sus pacientes fue aumentando al mismo tiempo que la invasividad de sus intervenciones. Cada intervención suscitaba micro problemas. Los macro problemas planteados por la relación entre tecnología y vida humana también tenían que tratarse. Tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo, los médicos se vieron impulsados a actualizar sus códigos éticos. Al principio, los médicos no desempeñaron un papel muy importante en el desarrollo de la Bioética, pero posteriormente empezaron a contribuir al campo.

La Bioética no es sólo un nuevo campo de estudio. Cuando los problemas creados por la experimentación o la práctica clínica no podían resolverse entre el médico, el paciente y su familia, se llevaban a los tribunales. Los primeros casos legales implicaban situaciones trágicas en pacientes agonizantes. Las familias y los empleados del hospital no estaban de acuerdo sobre la retirada de tecnologías de soporte vital, por lo que hubo que recurrir a los tribunales para que resolvieran ellos el conflicto. Las decisiones de los tribunales poco a poco fueron creando jurisprudencia o interpretaciones de la ley que crearon criterios sobre Bioética.

En Europa y Norteamérica el derecho adoptó muchas posturas que provenían de la ética. Durante siglos, la teología moral católica había sostenido que los pacientes tenían derecho a rechazar cualquier tratamiento, incluso cuando éste era necesario para mantener la vida, si era costoso, arriesgado, caro o, en el lenguaje de la ética teológica, "extraordinario". Esta postura se mantuvo en leyes orgánicas y ante los tribunales judiciales. Pero esta influencia fue recíproca. Los bioeticistas seculares y religiosos adoptaron criterios para la toma de decisiones que provenían del derecho:

  • El criterio subjetivo (lo que el paciente escoge)
  • Los juicios subrogados (lo que el paciente habría escogido)
  • El del mejor interés del paciente (lo qué se considera médicamente mejor para el paciente).

En su etapa inicial, la Bioética se ocupaba de los problemas éticos asociados con la investigación y la práctica médica. Pero con cada avance biocientífico o cambio en el sistema sanitario la Bioética continuó su proceso de expansión. Estas preocupaciones originales de la bioética fueron ampliándose para incluir problemas axiológicos en todas las profesiones sanitarias: enfermería, profesiones paramédicas, salud mental, centros para enfermos terminales, asistencia sanitaria a domicilio, etc. Un amplio abanico de problemas sociales fueron incluidos bajo el término Bioética: salud pública, salud ocupacional, salud internacional, control demográfico, problemas de las mujeres y preocupaciones por el medio ambiente. Los temas clínicos se han expandido para incluir problemas relacionados con las tecnologías de la reproducción, los trasplantes, la genética, la clonación y la biología molecular. La conexión entre las preocupaciones de la Bioética y la cultura contemporáneas es obvia. Todos los países del mundo deberían llegar a considerar la Bioética como una disciplina emblemática, ya que refleja quiénes somos y qué nos preocupa como personas sujeto de derechos humanos inalienables."

Fuente:
Drane, James F., PhD. "Bioethics: How the Discipline Came to Be in the United States", University of Edinboro Pennsyvania. Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética (CIEB), Universidad de Chile.